CRÓNICAS DESDE EL INFIERNO

Bueno, mucho ha llovido desde mi última entrada en este blog reflejo de lo que me acontece, ilusiona y decepciona...
Atrás quedan dos meses de infaustuoso recuerdo, amor, mentiras, traiciones, falsedad y mucha incertidumbre, que en suma conforman una espiral de caos, cual centro de galaxia que retuerce y condensa con una fuerza inconmensurable todo lo vivido hasta ahora dejando un rastro de recuerdos, momentos y tiempo en soledad...
Mi vida ha cambiado, ya no soy yo, no soy como era, ni volveré a ser como fui.
La amistad, bien preciado sin duda, tambien escaso, mucho, aunque aún mas falsificado y utilizado, se torna con demasiada frecuencia veneno; Un veneno que corrompe hasta la médula, porque lleva a la confianza, y esta lleva a darse la espalda a uno mismo, a nuestros propios instintos, y esto a la decepción.
La decepción, hoja de doble filo aserrado que penetra nuestros corazones, hiriendo de muerte la nobleza, la sinceridad... agudiza en cambio la desconfianza, la paranoya, construyendo en torno a uno mismo una barrera de ladrillos de resentimiento, que rara vez se alcanza a discernir si proteje o aisla.
Todo esto hace plantearse...
- ¿Realmente merece la pena dejar que las amistades infecciosas nos aislen del mundo?
- ¿Merece la pena dejar que sentimientos rancios originados por personas rancias, empañen nuestra visión de la realidad obligandonos a recluirnos tras nuestros muros de resentmiento?
- ¿Hasta qué punto merece la pena luchar por ciertas cosas?
- ¿Qué es mas importante, lo que uno siente, o lo que uno es?

Mirar hacia delante y no hacia atrás es lo que toca, y con suerte el tiempo responderá.

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